Aprendizaje colaborativo vs cooperativo: aunque ambos términos se refieren al trabajo en equipo, presentan diferencias importantes. Por ejemplo, para un maestro de Educación Primaria es esencial comprender qué es cada enfoque y en qué se diferencian.
Por tanto, en esta entrada explicaremos de forma clara y con ejemplos prácticos cómo pueden ser aplicados estos tipos de aprendizaje en clase. ¡Vamos!
¿Qué es el aprendizaje colaborativo?
El aprendizaje colaborativo es una metodología en la que los estudiantes aprenden en grupo de manera activa, para lograr un objetivo común.
A diferencia de otros métodos, son los propios alumnos quienes organizan cómo abordar la tarea: deciden qué hará cada miembro y toman decisiones conjuntamente mientras comparten ideas y conocimientos.
De esta forma, el docente actúa como guía y solo interviene cuando es necesario, otorgando a los alumnos gran autonomía para gestionar su aprendizaje.
Este enfoque valora especialmente el proceso y la construcción colectiva del conocimiento, lo que desarrolla habilidades sociales y pensamiento crítico.
¿Qué es el aprendizaje cooperativo?
El aprendizaje cooperativo es una metodología de enseñanza estructurada donde los estudiantes trabajan en pequeños grupos con un objetivo común, bajo la planificación del docente.
Es decir, el profesor divide la clase en equipos y asigna a cada miembro un rol o tarea específica, guiando al grupo durante todo el proceso. Así pues, cada alumno es responsable de su parte (responsabilidad individual), pero todos dependen entre sí para alcanzar el resultado (interdependencia positiva).
El docente establece reglas claras, supervisa la colaboración y enseña técnicas de trabajo en equipo para asegurar que todos participen de forma equitativa.
¿En qué se diferencian el aprendizaje colaborativo y el cooperativo?
Aunque ambos métodos implican aprendizaje en grupo, claramente existen diferencias entre el aprendizaje colaborativo y cooperativo:
- Papel del docente y organización. En el aprendizaje cooperativo la actividad la estructura el profesor con grupos, tareas y roles predeterminados, mientras que en el colaborativo la organización queda en manos de los alumnos.
- Autonomía y participación del alumno. En el enfoque colaborativo los estudiantes tienen mayor autonomía para tomar decisiones, y es posible que unos aporten más que otros. No obstante, en el cooperativo se busca que todos participen por igual siguiendo las indicaciones del docente, con aportes más equilibrados gracias a los roles asignados.
- Enfoque en proceso vs. resultado. El aprendizaje colaborativo pone énfasis en el proceso de trabajo en equipo y en la experiencia de colaborar (el grupo incluso suele autoevaluar su funcionamiento). Por su parte, el aprendizaje cooperativo se orienta al resultado u objetivo común; típicamente es el docente quien evalúa el producto final y la participación de cada alumno en la tarea.
En resumen, a pesar de que existe la tendencia a pensar en ellos como si fueran lo mismo, ten siempre presente estas diferencias entre el aprendizaje colaborativo y cooperativo.
¿Cómo aplicar el aprendizaje colaborativo en el aula de Primaria?
Por ejemplo, un proyecto de Ciencias sobre el sistema solar puede servir como ejemplo de aprendizaje colaborativo en Primaria: el docente plantea la tarea de forma abierta (“investigar los planetas en grupo”) y deja que los alumnos se organicen libremente. Los estudiantes se agrupan y deciden cómo repartir el trabajo: por ejemplo, pueden asignarse planetas diferentes o investigar todos juntos cada aspecto.
No se asignan roles fijos; el grupo negocia y se ayuda mutuamente durante el proceso, mientras el docente interviene solo si el equipo se atasca o necesita orientación. Al final, cada equipo presenta su trabajo integrando las contribuciones de todos.
Aplicar el aprendizaje cooperativo en el aula de Primaria
Por otro lado, el mismo proyecto con un enfoque estructurado por el maestro sería un ejemplo de aprendizaje cooperativo.
En este caso, el maestro planifica la actividad desde el inicio: forma grupos pequeños y asigna a cada alumno un planeta específico para investigar.
Cada estudiante trabaja primero de manera individual reuniendo información sobre su planeta (se convierte en el “experto” de ese tema).
Conclusión
En conclusión, ambos enfoques son válidos para fomentar la participación activa de los estudiantes, y no son excluyentes. Por este motivo, como docentes, conviene que elijamos el método según la naturaleza de la actividad y los objetivos pedagógicos.
Por ejemplo, para exploraciones abiertas suele funcionar mejor el colaborativo, mientras que para adquirir conocimientos básicos puede ser útil un planteamiento cooperativo más guiado.
Lo esencial es promover en el aula experiencias donde los alumnos trabajen juntos, se apoyen mutuamente y construyan conocimiento de forma significativa.
De este modo, además de aprender contenidos académicos, desarrollarán habilidades sociales y valores para su formación integral.
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